15 de Marzo de 2020
14:02 horas
El primer día de confinamiento era Domingo, el día de descanso, así que el plan de la mañana fue preparar la agenda de los siguientes días. Alex ya tenía los horarios para las clases online, el colegio tenia preparado el plan B y fueron rápidos para trasladarlo. Ava y José tenían teletrabajo pero el de José era mas intenso, así que decidieron que el despacho se lo quedaría el y Ava trabajaría en el salón.
Sacaron del despacho el puzzle del Gernika de Picasso, de 3000 piezas, para el que nunca habían encontrado tiempo y le pusieron un horario a Alex para la videoconsola, solo jugaría una vez terminados los deberes diarios y durante un máximo de una hora. El puzzle lo intentarían montar en el suelo del salón, entre el mueble de la televisión y la alfombra del sofá había un espacio de un metro de ancho y todo el largo del salón de casi 5 metros, hay solo tenían que preocuparse de que Alex no lo pisara.
Hicieron juntos la comida, aunque la única capacitada para cocinar era Ava, tanto José como Alex pusieron todo su empeño en no llorar mientras cortaban las cebollas y preparaban la ensalada. El tiempo transcurría rápido para ser el primer día y después de comer se sentaron en el sofá, Ava y Ander querían ver una película de dibujos animados en Netflix pero primero pusieron las noticias. Sentir que no eres el único en estar encerrado en tu casa era un consuelo necesario…
20:47 horas
Era ya de noche, José abrió la ventana derecha del salón y se asomo. El aire de Marzo era frio pero se agradecía después de estar todo el día en casa. Ava y Ander estaban en la cocina preparando un bizcocho antes de hacer la cena, el olor de la masa en el horno llegaba hasta el salón y era agradable.
No había nadie en la calle. No pasaba ningún coche por la carretera de la Goteta, como llamaban a ese tramo de carretera que iniciaba la salida de Alicante hacia Valencia. El perfil del Centro Comercial Plaza Mar 2, situado en la falda de la Serra Grossa, era como un trampolín hacia el mar que se veía justo detrás. Miró hacia abajo, la zona ajardinada del edificio, que se veía desde su piso 10, estaba ligeramente iluminada por las farolas, el viento movía las copas de los arboles y el silencio transmitía tranquilidad. La situación real era que se estaba muriendo gente por un virus desconocido, pero ese momento de silencio y tranquilidad solo transmitía paz. Mientras José miraba los arboles, justo por debajo pasó un gato o eso le parecía y la imagen de libertad del minino le volvió a resultar chocante.
Mientras José sonreía por la suerte que tenia ese maldito gato de poder seguir con su vida normal, una sombra cruzó rápidamente entre los arboles en dirección a la parte trasera del edificio, hacia los garajes. No le dio tiempo a reconocer la sombra, parecía de una persona, pero todo el mundo estaba metido en su casa… Cerró la ventana del salón y fue a la cocina.
– Ava, acabo de ver a una persona en los jardines de abajo. Tenemos un vecino que no ha aguantado ni un día confinado. –
Ava sonrió.
– ¿Quién es el pobre desdichado que no ha soportado este suplicio? –
– No he podido verlo pero si me asomo mañana y lo vuelvo a ver, le tiro un cubo de agua. –
Alex soltó una carcajada ante la ocurrencia.
– Papá, yo te ayudo a tirarle el agua, jajajaja. ¿Sabes si es la misma persona que vive en la puerta del garaje?, a lo mejor ha salido porque no tiene ventanas…
Ava y José miraron a Alex extrañado. – ¿En que garaje?, renacuajo – preguntó José.
– En el que te dije ayer que había cerrado la puerta. No parece que se esa casa tenga ventanas. –
21:48 horas
Ava dio un beso de buenas noches a Alex, comprobó que las sabanas estaban bien metidas debajo del colchón y apagó la luz. Salió de la habitación dejando la puerta medio cerrada mientras le susurraba un buenas noches a su hijo. Entró al salón donde estaba José viendo la televisión.
– José, ¿Qué es eso del vecino que vive en el garaje? –
– Nada nena, cosas de tu hijo. Ayer, cuando bajamos a por las garrafas de agua dice que vio como se cerraba la puerta del RITI, pero cuando intenté abrirla esta totalmente cerrada.
– ¿RITI?, ¿Qué es eso? –
– Jajajajaja, perdón, supongo que es deformación profesional. Recinto de Instalaciones de Telecomunicación Inferior, o comúnmente conocido como armario de telecomunicaciones, ya sabes, donde ponen los puntos de internet y teléfono de todos los pisos del edificio. –
– Vale, esta claro. ¿Y ese armario está en los garajes? –
– Si, a medio camino entre el portal y nuestro garaje. –
– Bueno, pues habrá que quitarle eso de la cabeza a Alex. ya tengo bastante con hacerle entender esto del confinamiento, no quiero tener que buscar una explicación graciosa a eso de que hay personas que viven en armarios… ¡A ver si no va a dormir por la noche! –
– Tranquila Ava, mañana se le habrá olvidado. ¿Vemos una película de miedo en la cama?, creo que esta noche aguanto despierto hasta el final. –
– ¡Venga!, elígela mientras me lavo la cara.
23:57 horas
El viento había parado en el exterior del Edificio. El gato que José había visto desde su ventana, unas horas antes, paseaba tranquilo por la zona de juegos, había saltado el vallado exterior del edificio y observaba la zona como si buscara un nuevo hogar. Una sombra cruzó entre los arboles y agarró el gato, se oyó un maullido de dolor justo antes de que al gato le arrancaran la garganta de un mordisco.
